domingo, 29 de julio de 2012

Agricultura y medio ambiente - Políticas agrarias


Agricultura y medio ambiente


La agricultura tiene un gran impacto en el medio ambiente. Al realizarse de manera intensiva a nivel industrial ha sido cada vez más nociva para el medio ambiente. La creciente influencia de las grandes compañías productoras de semillas y productos químicos y las procesadoras de comida preocupan cada vez más tanto a los agricultores como al público en general.

El efecto desastroso sobre el entorno de la agricultura intensiva ha causado que varias áreas anteriormente fértiles hayan dejado de serlo por completo, como en antaño las tierras de cultivo más fértiles del mundo ahora son desérticas.

En nuestra época de la ciencia y la tecnología se ha agravando tal situación con el deterioro de la salud para el ser humano ya que a estos cultivos, en su mayoría, les adicionan fertilizantes y químicos elaborados, con propósitos económicos sin tener en cuenta la salud del consumidor.

Por el deterioro del suelo causado por el mismo hombre: desde el siglo pasado tecnológicamente los vegetales son genéticamente modificados. Con estas alteraciones se obtiene mayor producción con menor calidad del producto; ya que sus propiedades alimenticias cambian y el organismo recibe elementos que no son benéficos para la salud; lo que en resumen afecta la salud y disminuye el valor nutricional. Pues los alimentos genéticamente modificados, afectan a las generaciones futuras con impactos definidos en la salud y la continuidad de la existencia humana.

Pero además las grandes compañías se han apoderado de la producción de semillas causando deterioro económico para el productor y enriquecimiento del que causa el perjuicio.


Políticas agrarias

La política agraria es muy compleja debido a la necesidad de equilibrar la ecología, las necesidades del país y los problemas sociales de quienes viven del campo. Tema clave en la lucha por la justicia social, frente al desorden y ambiciones económicas; donde el agricultor es engañado; lo convencen de una mayor producción a costa del perjuicio que hace. Se enfrenta a la ciencia y a la tecnología sin fines sociales, sin justicia, sin tener en cuenta la dignidad humana. Donde ilusionado, gasta en la compra de productos elaborados y trasformados. Esto se debe a la falta de conocimiento, la educación que recibe el agricultor está encaminada a favorecer a las grandes multinacionales. Políticamente los gobiernos no apoyan al agricultor con maneras sanas y naturales; pues está de por medio la parte económica del comercio y políticas internacionales.

La política ha perdido su filosofía, hacer el bien común; se hace con falencias y en la mayoría de los casos prima el interés particular. “¡Lávense, purifíquense! no me hagan el testigo de sus malas acciones, dejen de hacer el mal y aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia, den sus derechos al oprimido, hagan justicia al huérfano y defiendan a la viuda” (Is.1, 16-17)


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